A partir del 17 de julio del 2017, la firma con sede en Redmond dejará de entregar cualquier tipo de ayuda para el uso y la seguridad de estos sistemas. Así, pretende que se haga la actualización a Windows 10, en sus diferentes versiones, para mejorar el soporte en hogares, oficinas y empresas.
Como recogen algunos medios mundiales, esta iniciativa busca crear una mayor integración entre Windows y el último hardware disponible en el mercado, tratando así de que cada nicho y vertical reciba los mejores beneficios de los sistemas del futuro y las últimas actualizaciones de seguridad.
Por ejemplo, la firma ha dicho que los nuevos procesadores de AMD, Intel y Qualcomm requerirán de la última versión de su sistema operativo, como punto principal para recibir la atención por parte de la casa. Si hacemos un recuento histórico, esto ya había sucedido con Windows 7 y la llegada de Windows 8, ya que la salida de los Core i7 y la línea FX de AMD requerían actualizar al último SO para funcionar de la forma más eficiente y rendidora.










