
Por Guillermo Castelli, CEO y Fundador de QuadMinds
Ante los incrementos en las tarifas por los servicios de gas, electricidad y agua, Internet de las Cosas (IoT) se presenta como una alternativa para dar batalla a este tipo de problemáticas sociales. La tecnología ya se creó, hace pie en el mercado corporativo, y su inminente masificación en los hogares permitirá reducir los gastos de la vida cotidiana.
Si bien son cada vez más los objetos que pueden conectarse a la red -tanto en el ámbito doméstico, corporativo, como en las ciudades-, la cuestión no pasa únicamente por equipar a estos dispositivos con conectividad. El desafío al que se enfrenta el IoT consta en hacer un uso más inteligente de la energía, para ayudar a los usuarios a disminuir los costos en los hogares.
Este concepto permite dotar de cierta “inteligencia” a los artefactos para que se comuniquen entre ellos, conozcan nuestros hábitos y sepan cuáles son las formas más convenientes de operar. El objetivo es que sean capaces de tomar las mejores decisiones para optimizar su funcionamiento mientras reducen el consumo de energía.
Un claro ejemplo de cómo Internet of Things puede colaborar en el ahorro de recursos en el hogar es la cuestión de la temperatura. Suponiendo que un living está equipado con un sistema de apertura de puertas -que registra nuestros regulares ingresos y egresos-; sumado a un aire acondicionado y estufa “smart”. El IoT brinda a todos los dispositivos la posibilidad de dialogar. En esta interacción, serán los propios equipos los encargados de determinar, cuál de las dos opciones –la estufa o el aire acondicionado- es la más acertada para lograr el mismo objetivo, sin perder de vista el factor clave: el ahorro energético.
Otro caso es el uso de luminarias: gracias a la instalación de sensores, estarán activas únicamente aquellas que sean necesarias. El propio sistema será capaz de reconocer dónde hay actividad y dónde no, garantizando un correcto uso de la electricidad.
Finalmente, en cuestiones de agua, los sistemas automáticos evitarán derroches y pérdidas, garantizando que solamente se utilice la cantidad necesaria, sin incurrir en gastos extras, producto del mal uso.
Cada vez son más las personas dispuestas a incorporar esta herramienta a su vida cotidiana. Por otra parte, y en la medida que los fabricantes continúen apostando por incluir este tipo de tecnología a sus productos, veremos cómo cada vez más la necesidad imperiosa por ahorrar sea cosa del pasado, gracias a un uso más eficiente de los recursos.







