
Entrevistado por ENFASYS, Carlos Scimone, gerente de CAMOCA, defiende la calidad de los productos fabricados localmente, y opina que deben coexistir con los equipos importados. Sin embargo, se anima a pensar en un proyecto a largo plazo, con una industria electrónica nacional enfocada en otro tipo de desarrollos.
El 16 de noviembre pasado, las cámaras del sector expusieron un alerta ante el avance de las medidas de la baja de aranceles de importación anunciadas por el Ministerio de Producción. “El cierre de las industrias no es el camino para resolver el nivel de precio a los consumidores”, dijeron en una solicitad dirigida al presidente Mauricio Macri, donde explican que la incidencia del costo industrial argentino representa sólo un 4% del precio final de venta de los productos al consumidor. Así arrancó la entrevista:
–ENFASYS: El Gobierno dice que con esta medida busca bajar el precio de las PCs ¿Cuál es la opinión de CAMOCA al respecto?
–Carlos Scimone: Nunca nos opusimos a la baja de precios, al contrario, la consideramos indispensable para que más gente tenga acceso a la informática, un elemento esencial para todos los estratos sociales y las edades. Pero también conocemos la realdad que con China no podemos competir. Entonces, buscamos equilibrar: incorporar como hasta ahora tecnología del exterior, que siempre hubo, y hacer que la industria nacional siga con su porción del mercado con la baja de arancel al 16%, que es el arancel externo común del Mercosur que Argentina se comprometió a respetar, con lo que el precio del productos bajaría a público 14% o 15%.
–¿Con ese arancel pueden competir con las marcas internacionales?
–También pedimos que baje el arancel a algunas piezas que no sustituimos, que pagan 12%, 14% u 8%, que hace que influya en el precio del equipo en un 7%, y después pretendemos armar un circulo virtuoso donde le podemos dar crédito a través de Ahora 18 a la mayor cantidad de comercios para que la gente tenga acceso a esta tecnología sin interés. El arancel del 36%, con la sustitución de importaciones, le suman casi US$ 200 millones para el Estado, entonces con ese dinero pueden neutralizar esos intereses.
–¿Por qué no se hizo antes esta propuesta?
–Nosotros ya veníamos bajando los precios, a moneda constante en el último año bajaron un 10% o 12%.
–Pero eso tuvo que ver con la baja de la demanda.
–Sí. El mercado te va regulando, pero pedimos al Estado que intervenga para regularlo mejor.
–En este escenario hipotético ¿pueden garantizar la inversión para incorporar las últimas tecnologías?
–La inversión se hizo en los últimos 6 o 7 años, los equipos de fabricación de mothers son los mismos que tienen en China, con la diferencia que ellos no utilizan el automatizado completo, la mitad lo hacen manual para dar más mano de obra, que acá es mucho más cara, Igual hay que seguir invirtiendo, y eso no está en juego. Cuando se empezó la inversión el arancel era de 16%.
Si bajan el arancel a cero, primero va a venir tecnología no de última generación, porque para acaparar el mercado lo más rápido posible viene con el producto más barato, o sea, con tecnología más vieja, así funciona el mundo.
–En el caso de que finalmente la medida se concrete y el arancel baje a cero, ¿Es posible la reconversión de las empresas?
–La reconversión en este tipo de plantas, si se hace para productos sencillos, se necesita dos años, para productos más complejos, 4 o 5 años; yo no me imagino una empresa de 700 empleados que pueda bancarse dos años pagando sueldos etc. sin ganar plata. En China existe porque el gobierno subvenciona.
–¿Cuál es la participación del negocio de producción de PCs en las empresas que conforman CAMOCA?
–En la Cámara tengo 4 empresas que son totalmente fabricantes, después hay 8 plantas mitad fábrica y mitad distribución y representación de otros productos, y otras 6 donde la participación de la industria es entre el 20% y el 30% del personal, que son las principales. Pero después hay 2.000 pymes en todo el país, que ensamblan desktops y notebooks, que este año ya se les cayó la producción, pero llegaron a hacer 800 o 900 mil equipos al año, eso está muerto. No todas van a cerrar, pero se muere una parte del negocio. Por eso decimos que se pierden como piso 10 mil puestos de trabajo.
–¿Para el caso de que tengan que afrontar una reconversión de 4 años, tienen una contrapropuesta para que el Estado la subsidie de alguna manera?
–No nos citaron, pero leí que iban a promover y ayudar en esta reconversión.
–¿Pero no hay una propuesta de ustedes concreta?
–Entre los proyectos que estamos impulsando desde CAMOCA, uno que se cayó, que tiene que ver con máquinas para elecciones, 140 mil equipos. No eran los propuestos por el Gobierno, eran sin chip, se computaba electrónicamente y utilizaba la urna para refrendar el voto. Y estamos trabajando en un desarrollo bastante avanzado que son los medidores de electricidad auto administrados, que le dan al usuario la información de lo que está consumiendo, y que puede ser prepago con una tarjeta SUBE. Pero el ministro (Juan José) Aranguren todavía no nos recibió. Están los planos, y el próximo paso es hacer los prototipos, que lo van a hacer 6 empresas, el ministerio de Ciencia y Tecnología nos ofreció el apoyo económico para el diseño de estos prototipos. Pero lo hacíamos en paralelo a lo otro…
Tenemos sobre capacidad de producción, Conectar Igualdad tuvo una serie de exigencias tecnológicas que nos llevó a sobre tecnologizarnos y a tener capacidad ociosa.
–En todo caso, no creés que en la propuesta de arancel a 16% debería haber un plan finito en el tiempo, para que en determinado momento, cuando la industria logre reconvertirse, pase definitivamente a cero? Hablo de un proyecto industrial de país a largo plazo, más allá de banderías políticas.
–Tengo 71 años, hace 40 que estoy en la industria. En cualquier país que se quiera desarrollar industrialmente en cualquier rubro necesitás la industria electrónica. No sé qué otro país estaría en mejores condiciones de hacer una computadora para una cosechadora, o en distintas maquinarias agrícolas, incluyendo el software. Por eso la industria electrónica hay que protegerla en Argentina, en Brasil. A Chile no le interesa, pero ahí no podés poner una importadora de pescado enlatado de China, ni de cable de cobre de Taiwán
En este caso hay dos elementos fundamentales como base para expandir la industria electrónica, una es la informática y la otra las TVs, son las más grandes, por eso creo que hay que tratar de mantenerlas, porque es el sustento de otras cosas. Lo que sí se puede hacer es exigir distinta participación de elementos en esos productos porque eso desarrolla tecnologías independientes. Entonces llega un momento en que podés despegar, y empiezo a desgravar, como vos decías, pero no puedo agarrar el producto de mayor volumen y bajarle el pulgar porque se complica todo
Por una visión de transformación en el tiempo, y que las inversiones que se hicieron sean útiles para otra cosa, yo Gobierno hoy diría “vamos a 16%, pero vamos a firmar un acta de compromiso donde vamos a hacer una reconversión”; tiene que haber un acuerdo industrial, acuerdos para dar trabajo.








