Ataques continuos y más sofisticados: el panorama cibernético para las empresas en 2025

En 2024, la Inteligencia Artificial fue clave para la ciberseguridad, pero también facilitó el desarrolló de ataques más sofisticados. Mientras que en Latinoamérica persisten desafíos en la gestión de la confianza digital y la automatización de procesos, el phishing personalizado y la computación cuántica aumentan sus riesgos asociados. Ante este contexto, el rol del Director de Confianza se vuelve esencial para proteger la seguridad digital y garantizar la continuidad operativa.

Tendencias ciberseguridad 2025.

El 2024 dejó algo claro: si bien la Inteligencia Artificial jugó un papel clave en materia de ciberseguridad también facilitó ataques más sofisticados porque, aunque las empresas están aprovechando esta tecnología para detectar amenazas de manera más eficiente, también los cibercriminales utilizan IA generativa para crear correos electrónicos de phishing y malware más realistas. 

A nivel global, tanto esos ataques perpetrados con IA como los sofisticados phishing personalizados que dificultan su detección, van a continuar siendo uno de los mayores riesgos cibernéticos. Pero además, la falta de cripto-agilidad o información sobre sus activos digitales, expondrá a las empresas a vulnerabilidades relacionadas con la evolución de estándares y la obsolescencia de métodos de protección.

En el contexto local, las empresas enfrentan desafíos adicionales por la falta de madurez en la gestión de confianza digital y la automatización de procesos. Esto se suma al aumento de amenazas dirigidas, como ransomware y explotación de brechas en IoT, en un entorno donde los recursos tecnológicos a menudo son limitados.

Otro desafío significativo es el relacionado con la computación cuántica, la cual está redefiniendo la seguridad digital y tendrá la capacidad de romper los algoritmos criptográficos actuales, comprometiendo la seguridad de datos críticos. Por eso, “las empresas deben comenzar a adoptar soluciones de criptografía post-cuántica (PQC), lo cual implica armar un inventario detallado de tipo y ubicación de todos sus activos digitales, identificar vulnerabilidades en su infraestructura actual y prepararse para una transición que será compleja pero esencial para asegurar la confidencialidad y autenticidad de la información”, destacó Néstor Markowicz, COO de CertiSur. 

En Latinoamérica hay un avance en la implementación de soluciones de automatización y gestión centralizada de certificados digitales que permiten a las empresas ganar resiliencia frente a los nuevos desafíos. No obstante, aún queda trabajo para poder educar y capacitar a las organizaciones sobre la importancia de planificar proactivamente.

La madurez de las compañías argentinas

La gestión de certificados no es un tema menor. Una mala gestión de este proceso puede generar dificultades para las compañías. Por ejemplo, incrementar los riesgos de seguridad, sufrir interrupciones del servicio, y el incumplimiento de normativas/compliance.

“Trabajando con nuestros clientes, podemos observar que existen diferentes niveles de maduración en la gestión de certificados. En ese sentido, la madurez de las compañías aún tiene un margen considerable de mejora. Muchas organizaciones están en las primeras etapas de adopción de soluciones avanzadas, como la automatización de certificados basados en el protocolo ACME (Automated Certificate Management Environment) y la gestión de confianza digital”, detalló Markowicz, quien también mencionó que existe un interés creciente en la capacitación y la implementación de herramientas más sofisticadas.

Un punto crítico, la validez de los certificados

“La gestión manual de certificados tiene los días contados”, sostuvo el COO de CertiSur. Esto se debe a que Google y Apple están impulsando para reducir el periodo de validez de los certificados digitales. Entonces, con ciclos de vida más cortos y estándares de seguridad más exigentes, las empresas no podrán sostener este método sin exponerse a errores y riesgos innecesarios. “La automatización no solo es inevitable, sino esencial para garantizar la continuidad operativa y evitar interrupciones costosas. En CertiSur, promovemos soluciones que eliminan por completo la necesidad de procesos manuales”, agregó el ejecutivo. 

Talentos 2025: un nuevo rol empresarial, los Directores de Confianza

Para afrontar los desafíos que traerá el próximo año en materia de ciberseguridad y gestión de certificados, las compañías necesitan incorporar a sus organigramas nuevos talentos. El Director de Confianza (CTrO) es una figura estratégica que conecta la ciberseguridad con los objetivos corporativos, gestionando la confianza digital de manera integral. Su responsabilidad incluye garantizar operaciones seguras, implementar políticas de cumplimiento normativo, liderar la adopción de tecnologías como PQC y fomentar una cultura organizacional que valore la seguridad como un activo. 

“Este rol nos parece clave para navegar el panorama regulatorio y de amenazas cada vez más complejo. Dependiendo de la organización, ese rol actualmente se encuadra dentro del perfil del CIO, CISO o el responsable de Compliance pero sin dudas, con el transcurso del tiempo empezará a tener peso propio”, destacó el COO para concluir. 

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