El origen de Arai es la historia de una oportunidad detectada en el momento justo y ejecutada con la audacia de quien conoce las grietas del mercado. Nacida bajo el ala de SoftShop, una empresa paraguaya con 35 años de trayectoria y principal referente de IBM en su país, la marca surgió cuando Google decidió cambiar el tablero de juego en el Cono Sur.
«Yo soy el responsable de la unidad de negocio de Google dentro de SoftShop, una empresa que en Paraguay es prácticamente sinónimo de IBM y principal partner de VMware. Hace casi tres años, cuando Microsoft decidió cerrar oficinas en el país, Google decidió invertir en la región, abrir estructuras de canal y buscarnos para desarrollarnos», recordó Barbosa.
«El concepto es simple: si el usuario ya vive en el navegador, ¿para qué pagar por un sistema operativo pesado que solo consume recursos y abre brechas de seguridad? El canal que entienda esto primero se va a quedar con el mercado».
El ejecutivo detectó que, aunque los clientes corporativos querían migrar al ecosistema de Google, la falta de hardware adecuado era la principal barrera. «Si Google viene y quiere invertir, subámonos a este tren, porque el que venga después va a tener que correr atrás. Decidimos que, si no había máquinas disponibles de los fabricantes globales, las íbamos a fabricar nosotros. Así nació Arai, con el respaldo de Google, que nos facilitó el acceso a una de las tres fábricas en el mundo licenciadas para usar el chip de seguridad Titan C», contó.
Seguridad por hardware y el concepto «Mac-alike»
La propuesta de Arai no es simplemente vender una computadora, sino lo que Barbosa define como un «escritorio en plataforma Google». El diferencial técnico no está solo en la estética, sino en la arquitectura. Al integrar el chip Titan —el mismo que Google utiliza en sus servidores y teléfonos Pixel—, los equipos ofrecen una encriptación por hardware que no degrada la performance y que vuelve al sistema inmune ante ataques de ransomware.
«Nuestra máquina no tiene nada que envidiarle a una marca global. Tiene certificaciones militares de resistencia (MIL-STD 810), es sumamente liviana y la batería dura toda la jornada. Pero lo más importante es cómo corre el sistema. Un procesador Celeron con Windows no funciona al tercer día; en cambio, nuestra máquina vuela porque ChromeOS está pensado para la nube. No buscamos al gamer ni al usuario que necesita un procesador pensado para tareas locales; buscamos al 90% de los usuarios corporativos que hoy ya trabajan 100% en el navegador», explicó.
«Estamos luchando por la otra punta de donde está la industria. Están todos allá hablando de IA, y nosotros venimos por acá para solucionar el problema del escritorio diario con una eficiencia que el cliente no se espera».
La marca quiere posicionarse en un segmento aspiracional pero accesible: «Buscamos al que usa Windows o Linux y no puede pagar una Mac. Queremos que la experiencia sea ‘Mac-alike’ en integración y fluidez, pero a un costo mucho más asequible. Es una alternativa que en experiencia se parece a un Mac y en costo se parece a un Windows», aseguró.
El desafío del canal
Aunque Arai ya tiene un camino recorrido en el sector educativo —agotando stock en proyectos en Argentina—, el foco estratégico hoy es el reclutamiento de partners para el mercado empresarial. La marca trabaja en el país exclusivamente a través de Nexsys, su mayorista aliado para impulsar esta expansión federal.
«El canal tiene un tremendo negocio de servicios en la administración remota, la migración de perfiles y la integración con lo que ya existe en la empresa. No queremos partners que solo muevan cajas, sino socios que entiendan que el negocio está en la consola de administración y en la reducción del TCO para el cliente», afirmó Barbosa.
«Enseñamos al canal a no hablar de la ‘máquina’ para evitar prejuicios. Esto es un escritorio en plataforma Google; es invulnerable al ransomware y no requiere antivirus. Esa es la conversación que abre puertas».
Para el ejecutivo, el principal desafío del canal es romper los prejuicios: «Muchísima gente tuvo contacto con Chromebooks que eran aparatos espantosos que no funcionaban, muchas veces entregados por planes gubernamentales de bajo presupuesto. Por eso le digo a los partners: no hablen de la máquina, ni siquiera digan que es una Chromebook de entrada. Hablen de una plataforma de trabajo segura. El canal corporativo tiene que entender que hoy ya no necesitás instalar cosas localmente; hasta el diseño se hace en la nube», explicó.
Un «Back to the Future» en la industria IT
Barbosa fue tajante respecto al momento que vive la industria: «Esto es un ‘Back to the Future’. Mientras todos hablan de Inteligencia Artificial y nube de forma etérea, nosotros volvemos al endpoint. Hace 10 años que nadie le habla al cliente del endpoint; tienen la misma máquina con Windows arreglada con alambre sobre la mesa y nunca se plantearon otra cosa. Nosotros venimos a plantear una alternativa para eso que tienen hace una década», señaló.
La estrategia comercial de Arai también aprovecha los puntos ciegos de las grandes corporaciones de hardware. «A las marcas grandes no les interesa empujar un equipo de 500 dólares que hace lo mismo que uno de 1.000; eso es un tiro en el pie para ellos. Por eso el espacio para un fabricante regional como nosotros es enorme. El día que una empresa vea que el de al lado puso Arai, gastó la mitad y es más seguro, esto va a explotar orgánicamente. Hoy les decimos a los partners que están comprando ‘en el pozo’, en el momento de mayor oportunidad de crecimiento».
La propuesta técnica de Arai
A diferencia de las laptops convencionales, los equipos Arai están diseñados para maximizar cada recurso. Su modelo insignia presenta una pantalla de 14 pulgadas con resolución nítida, potenciada por un procesador Intel Celeron N6000. Aunque en el mundo Windows estas especificaciones podrían parecer de entrada, en el ecosistema Arai, apoyado por 8 GB de memoria RAM y 128 GB de almacenamiento SSD, el rendimiento es instantáneo.
La robustez es otro pilar: los equipos cuentan con certificación militar MIL-STD 810, lo que los protege contra caídas, derrames y polvo, factores críticos tanto en el despliegue educativo como en la movilidad corporativa. Con un peso de apenas 1,3 kg, están pensados para el trabajador híbrido que requiere autonomía real de batería durante toda la jornada sin depender de un cargador. Además, la integración nativa con la consola de administración de Google permite al departamento de IT de una empresa configurar mil máquinas en cuestión de minutos, algo impensado en entornos tradicionales.
Arai Stratus ME1 Convertible
La versatilidad en tus manos: dos dispositivos en uno. Con una pantalla táctil que puede girar 360 grados, estas Chromebooks son ideales para estudiantes, profesionales, creativos y usuarios que buscan flexibilidad para tareas en diferentes entornos.
Arai Nimbus S1 Chromebook Enterprise
La combinación perfecta de un sistema ligero de alto rendimiento con una máxima seguridad diseño resistente. Ideal para tareas cotidianas como navegar por internet, usar correo electrónico, trabajar con documentos en la nube o realizar videoconferencias.
Arai Stratus ME1 LTE
Accede a internet sin necesidad de depender de una red Wi-Fi. Al igual que un smartphone, estas Chromebooks pueden acceder a las redes de datos móviles para realizar tareas laborales o académicas desde cualquier lugar, con total libertad y confianza.
Arai Stratus ED1
Laptops diseñadas para la educación, rápidas, seguras, resistentes y con baterías de larga duración (más de 12 horas). Funcionan con el sistema operativo ChromeOS, optimizado para la nube, Google Workspace for Education y herramientas como Classroom. Son ideales para el aprendizaje colaborativo, con gestión personalizada para escuelas y accesibilidad mejorada.











